Leyendo el artículo de Maruja Torres me quedo un poco sorprendida. Me veo a mí misma, guardando cosas y recuerdos que parecen simples papeles u objetos tan simples como un botón (es un ejemplo) que puede estar asociado a un momento.
De vez en cuando, tengo esa voz (mi marido) que me va diciendo:cuándo lo tirarás... yo nunca tengo ese momento y cuando lo tengo empiezo: esto sí, esto no, por si acaso y, en resumen, todo vuelve a sus cajas.
Pienso que ya llegará el día en que todo ello se eche a la basura, pero yo no lo veré, y pienso que mi hija mirará mucho antes de tirar, porque yo le he enseñado que los recuerdos deben estar ahí..
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